Los archivos y bibliotecas conservan un rico patrimonio documental y bibliográfico que permanece en buena parte inédito y a la espera de que investigadores de muy diversos ámbitos del saber lo estudien y lo den a conocer. El trabajo filológico con documentación antigua requiere, en particular, del desarrollo de unas destrezas que con frecuencia no se adquieren durante los estudios reglados, como la capacidad de entender la escritura, describir
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