Durante el periodo socialista, la importancia de la literatura extranjera jugó un doble papel: en algunos casos, contribuyó a reforzar los estrechos roles creativos impuestos desde el poder político y político-cultural; pero, en otros casos, facilitó el acceso a realidades foráneas diversas, a otros estilos literarios e, incluso, sirvió de puente para que ciertos escritores pudieran contactar con campos culturales extranjeros y proyectarse más
[Leer más]