Si todo desequilibrio pone en marcha procesos de readaptación, toda crisis del pensar demanda la reactivación del juicio. Nuestro presente está señalado por múltiples crisis, entre ellas, la del pensar y el sentido que ordena el mundo: por un lado, la sombra del antiintelectualismo transita libremente por los más diversos foros y se fortalece a través de fragmentaciones, tribalismos o discusiones que se terminan con un conteo de seguidores o de
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